LA ULTIMA LUNA

Tomó su crucifijo y recordó. Fiestas, champagne, burbujas y colores, risas y música.
El dolor le apretaba la garganta; esa misma que tantas veces lucía adornada con gargantillas y perlas acompañando su mejor sonrisa seductora.
Sus ojos húmedos ahora, no perdían esa expresión distante y misteriosa que habían provocado tantas falsas promesas de amor.
La luna alcanzaba su máxima belleza, su luz entraba atropelladamente por la ventana iluminando su piel cuidada y su cuerpo arrodillado sobre el encerado suelo.
Sus manos se aferraban mas y más a su única verdad, su Dios. Las mismas manos que tantas veces habían sostenido copas de cristal para luego tomar una rodaja de pan para saciar el hambre.
El ropero abierto mostraba vestidos de pasadas grandezas, su actual desnudez mostraba la sencillez de su alma, unos títulos en la pared parecían una burla del éxito sobre el cuerpo casi desfalleciente que reposaba sobre el suelo.
La conciencia se iba diluyendo, flashes de vida pasaban por su mente: soledad con mucha gente alrededor, belleza admirada por gente sin valores, ilusiones perdidas entre palabras sin sentido.
Una juventud envidiada, una tristeza acumulada.
Sus manos temblaban, a su lado algunas pastillas en el piso. Sobre el escritorio una invitación a la Embajada para esa noche.
¡Jamás una simple flor!, solo ramos adornados por una buena florería y enviadas por una secretaria.
Sus ojos se iban cerrando, sus manos crispadas aferraban la cruz; ya todo terminaba, alguien diría ¿porqué lo hizo?, otros opinarían que seguramente estaba loca…lo tenía todo. Otros dirían: era una snob. Pocos sabrían la verdad.
La angustia la había matado hace mucho, la indiferencia la había ya enterrado y la soledad, ante la incomprensión, había hecho que el polvo cubriera su lápida.
El cuerpo se deslizó suavemente, la luna seguía reflejándose sobre ella, pero el crucifijo siguió en sus manos, una sonrisa de paz se insinuaba en sus labios y pensar que ella solo quería…¡una palabra y una flor!
Saya Maabar


 

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NUNCA ¡ JAMAS!
Podrán ahogar mi voz,
Podrán atar mis manos y mis piernas,
Podrán poner obstáculos enormes en mi camino…
Podrán cortarme hasta desangrarme,
Podrán poner todo lo posible e imposible para impedirme el paso…
Pero yo seguiré adelante…
Yo continuaré gritando, yo seguiré peleando.
Con mi bandera en la mano y la espada en la otra, me verán luchando.
Nunca podrán lograr que calle la verdad, ni que deje de gritarle a la injusticia.
Jamás podrán impedirme lograr mis objetivos.
Si no pudiese hablar: pensaré
Si no pudiere avanzar: indicaré el camino
Si no pudiera sostenerme en mis piernas: me arrastraría
Y si aún así, se me fuera la vida…
Mi bandera y mi espada hablarán por mí…
Por amor y por honor, nunca ¡Jamás! Desandaré mis pasos.
Sin rumbo ni brújula, me guiará la Cruz del Sur.
Pueden seguir intentándolo,
Pero desde ya les digo: nunca ¡Jamás!
               Saya Maabar
                                                                       

NO DEJEN DE VISITAR EL RINCON DEL AMOR.
..Dedicado a Roberto Rodolfo Reigosa mi amado eterno e inmortal!!!



 

 
CARTA A JESUS...


Amado Maestro en éstas Pascuas, te escribo porque pienso que vos te preguntarás ¿si alguien se acordará de que sacrificaste tu vida por la humanidad?
Desde mi casa, quiero contestarte: sí, yo me acuerdo y hay muchas personas más, aunque, parezcan pocas, las puedes ver.
Mírales en su corazón, no por sus ropas, oropeles ni conductas. La gente se ha hecho muy complicada: la verdad se oculta bajo una falsa imagen o fachada.
Mira las casas humildes, donde un huevo de pascua o una rosca pequeña, convierte en fiesta tu resurrección.
Fíjate en la carita de los niños, que vagan por las calles y no tienen que comer, pero esperan un milagro…
En las caras de los ancianos, que abandonados y solos igualmente comparte un pedazo de pan contigo, recordando la “última cena”.
Míralos en las caras de los padres angustiados que, de rodillas, rezan por sus hijos enfermos, en las Capillas de los Hospitales.
Obsérvalos en las caras serias y cansadas de los policías, bomberos y otros cuidadores de nuestra patria y de todos los países del mundo, que solos, lejos de sus familias, rezan en silencio y esperan poder volver con sus hijos para festejar tu renacer.
No te olvides del mendigo, del cartonero, de los olvidados: porque ellos no te olvidan…
Y, por último, quería decirte que yo, todo los días, recuerdo tu dolor y me parece poco mi sufrimiento comparado con el tuyo.
Te ofrezco en estas Pascuas y todos los días, mis heridas, mis penas, mis angustias; como tributo a ti.
Mi Señor, no estás sólo.
Estás en mí y en todos aquellos que aprehendieron a reír sufriendo.
¡Amado Padre! No estás solo. Nadie te ha abandonado.
Yo, soy tu hija y estoy a tu lado…
                                  Saya Maabar
                  


CULTIVO UNA ROSA BLANCA

Cultivo una Rosa Blanca
Cultivo una rosa blanca
En Junio como en Enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo
cultivo una rosa blanca.
José Martí
(1853-1895)
.
Patriota y escritor cubano, apóstol de la independencia de Cuba, última colonia española
en América. El hecho de haber muerto en la batalla lo transformó en el mártir de las
aspiraciones cubanas a la independencia.
 
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ELLA

Era mitad diosa, mitad demonio.
Su luz se esparcía compitiendo con la tenue luz del amanecer,
La opacaba y a la vez se confundía con y en ella.
Mezcla de mujer y de pantera,
Mientras sus ojos asustaban,
Su alma luchaba entre un enorme amor y un interminable llanto de sangre y de
pena.
Su boca expresaba con dureza las palabras
Sus silencios pedían con ternura protección.
Andaba y desandaba los caminos
En una búsqueda aparentemente sin razón.
Su cuerpo era fuerte
Sus movimientos lentos pero
Su desesperación y angustia la debilitaban
Era amada por todos los hombres
Pero ella no podía amar.
Vagaba como entre nubes
Buscando donde descansar su pesar.
Era joven y por dentro vieja.
Era mujer y a la vez niña.
Las olas tumultuosas de la vida la golpearon, y
Ella, con sumisa indiferencia,
Solo, resistió…
                                            Saya  Maabar

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Distancia

Cruel destino es el amar a la distancia.
No poder decir lo que siento por tu ausencia,
No poder acariciarte como quisiera.
Siento palpitar mi corazón y tú no lo sientes.
Acaricio tu pelo y vos no podes apreciar mi mano
Te abrazo con fuerza hasta clavarme los dedos en mis brazos
Y tu no estás solo el aire entiende mi soledad.
¿Cómo podría hacerte llegar mis deseos y mi amor?
La tormenta oscurece la tarde,
Las gotas de lluvia  mojan los vidrios de la ventana
Yo sigo mirando sin poder ver tu rostro,
Solo presintiendo tu sonrisa.
¿Qué estará haciendo en este momento?
¿En que estarás pensado?
¿En algún momento pensarás en mí?
Te habrás dado cuenta que esta lejanía
Me lastima tanto y se va agrandado mi herida
Ya no hay nubes la lluvia pasó,
Y vos seguís lejos de mi vida.
No te das cuenta ¿que no puedo vivir sin vos?
Si en la noche me acuesto murmurando tu nombre
¿Vos me escuchas?
Espero que lo hagas y algún día, no muy lejano
Me mires con tus hermosos ojos y me contestes
Sí, mi amor, ya estoy aquí.
Mientras tanto, seguiré esperando…
Sólo, en mi tristeza, con mi vacío, pero
Con la esperanza de tu amor….


                                             Saya  Maabar

El Intento

La soledad entre la gente es vértigo envilecido.
No existe paz en la cima de la montaña,
Si al pie, nos esperan las angustias.
No existe perdón para aquel que daña la señal y
Nos desvía del camino.
No hay más olvido que las horas que nos dejan.
El sol sale y se pone encontrándonos en el mismo lugar.
La noche se lleva la luz ante nuestros ojos
Y solo nos queda  esperar la mañana.
¿Qué fue de esos sueños que encendían nuestros rostros y
Exaltaban nuestro espíritu?
Sueños, sólo sueños, que se han desgastado en la lucha con la utopía.
¿Quedarán caminos sin recorrer?
¿Puentes sin cruzar?
¿Alguien todavía tendrá deseos de llegar?
Pero ¿adonde?: es la pregunta.
¿A la tierra de la paz?
¿Al lago de la esperanza?
O solamente le bastará con caminar…
Sigámosle, tal vez la vida sea tan solo recorrer.
O tal vez, sea solo intentar llegar a ese punto tan ansiado,
Que se hace difícil recordar…


                               Saya  Maabar

HOY…QUISIERA PEDIRTE PERDÓN!

Hoy…mi alma torturada…
Se halla presa por tantas penas.
Hoy…que he perdido el rumbo
Y no puedo hallar la senda.
Hoy…que mis ideas se me escapan
Como arena entre los dedos.
Hoy…que como nunca me siento
Tan cerca de la locura del dolor.
Hoy…si hoy!, quisiera pedirte perdón…
Por amarte tanto y no tener fuerzas;
Por desear un futuro a tu lado,
Y sin embargo, sentirme morir;
Por pelearte sin sentido y no
Decirte que estoy peleando conmigo…
Hoy…quisiera pedirte perdón!
Por abandonarte en el momento
Que ataste tus manos con las mías.
Hoy…quisiera pedirte perdón!
Por no ser la mujer tan fuerte
Que vos creíste;
Por ser incapaz de llorar en tus brazos
En lugar de culparte a vos;
Por no besarte y morderme los labios
sólo para que te alejes de mí…
Hoy…quisiera pedirte perdón!
Porque a pesar de mis errores
Y de mi alma atormentada,
Hoy…quisiera pedirte perdón!
Y además pedirte también que
Me aprietes fuerte entre tus brazos
Me aferres a tu vida no me sueltes.
Hoy…quisiera pedirte perdón!
Y a la vez con todos mis defectos
y mi dolor a flor de piel.
Hoy…quisiera pedirte que me ames!
Que no me dejes,
que no te dejes convencer por mis palabras;
que tomes el timón y marques el rumbo,
porque ¡ yo te amo!
Por eso:
Hoy…quisiera pedirte perdón!
                                                Saya Maabar


 

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01.03.2014 16:43

 

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